FANTASMAS DE LA PUNTA Cuando el amor, supera los límites de la vida misma

Varios vecinos, allá por octubre del 2004, la vieron sobre el descampado de la calle 32. La noticia corrió rápidamente por la ciudad que apenas nacía. Unos hablaban y otros lo hacían de más. Estaban los que callaban con una sonrisa en su rostro, descreyendo de lo que consideraban mentiras de mujeres.

Pero fueron más los testigos mudos que vieron a ese vestido blanco y radiante, a esa cabellera flotando al viento. Pero al querer acercarse a ver a aquella dama tan bella..., esta simplemente se esfumaba en el aire. Y un perfume a flores silvestres embriagaba el olfato.

Muchos fueron los vecinos, gente adulta, algunos no creyentes, que aseguraban, haberla visto, también en la calle 5 y caminando por el interior de los patios del barrio El Espinillo.

Algunos la han escuchado llorar; otros cantando una canción de cuna.

Y una noche de noviembre, tomamos coraje y nos internamos en el descampado. Entramos por la calle 38, llegando hasta un gran cañadón. Dicen los viejos del lugar, que allí alguna vez corría un río importante.

No fue demasiada la espera. El silencio de la noche asustaba. No se escuchaba el silbido del viento, ni canto de pájaros, ni chistares de lechuzas.

Sólo... cuando estabamos decididos a irnos, creyendo que alguien nos había vendido un gran cuento, la escuchamos. Una bella voz femenina, entonando una melodía, donde sonaba claramente la voz de la mujer, cantando a su hijo.

Y.... cuando... nos acercamos a esa luz radiante que vislumbraba entre árboles y matorrales, simplemente, la oscuridad nos invadió y el silencio dijo presente. Solo nos quedó la piel erizada como un escalofrío que atraviesa el cuerpo..

Y las versiones fueron creciendo, mientras descubríamos, la historia.

Las noticias hablaban de un hombre, que desde el barrio El Tala, caminaba por la calle 24 hasta Las Jarillas, sin dejar de pasar por los patios del barrio El Chañar. Aseguran los testigos, haberlo visto vestido de negro, pero cuando algún valiente intentaba enfrentarlo, simplemente desaparecía. Y el cuerpo de ese vecino, era atravesado por aquel escalofrío.

Otros nos aseguraron, haber visto al hombre, gritando por María, allá en las cercanías de los barrios El Quebracho y El Albaricoque.

Y allí, muchos vecinos se preguntaban que pasaba con los perros ladrando desesperados. Pero al salir al patio, solo quedaba....., ese escalofrío.

Preguntamos a los criollos de la zona. A los hijos de los hijos de los hijos, de los primeros puntanos.

Nos contaron un relato que con el tiempo se transformó en leyenda, descreída por los jóvenes y afirmada por los viejos.

Estos dicen que por el mil ochocientos y pico, una mujer española y casada, se enamoró de un indio argentino. La europea hija de familia adinerada, se fugo con ese, considerado por los invasores, ese negro. Y ...., de un amor imposible, en un vientre se gestó un niño.

La dama desapareció, al igual que el joven indio.

La leyenda repetida por muchos de los viejos, asegura que...... La mujer..., embarazada fue asesinada y tirada en nuestro arroyo. El argentino fue perseguido por jinetes, pero al escuchar los gritos de estos, que le decían haber matado al amor de su vida, no lo dudo un instante. Dio la vuelta, y a pesar de saber que moriría, enfrentó a esos, a los que le darían muerte. Y CAYÓ....... Apenas a media legua de dónde el cadáver y ese vientre habían caído.

Dicen… los que escucharon estas historias viejas, que aún hoy, esas almas se buscan sin encontrarse.

Dicen que EL sigue a los caminantes nocturnos, buscando que lo guíen hasta su amada.

Dicen.... los que escucharon estas historias viejas.... que ella canta una canción de cuna a ese niño mestizo que nunca ha nacido. Que canta a viva voz, esperando también que esta atraiga a su indio.

Dicen los gauchos viejos, que si no crees esta historia; solo salgas a caminar por esas calles y esos patios. Que lo hagas en las noches tranquilas, más aún en las de luna nueva. Escucharás un canto, tal vez un llanto, o la voz de un hombre, buscando a un hijo con su madre. Y si lo encuentras, solo guíalo, acércalo a encontrar lo que por muchos años, demasiados, un hombre enamorado... está buscando.

FABIAN FERRARELLI

  

Dni:17.479.802

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